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Testimonio de la Ruta Ignaciana por Madrid

Testimonio de la Ruta Ignaciana por Madrid (#RRIIMadrid)

Tal y como viene siendo habitual en el Colegio San Ignacio de Donostia- San Sebastián los últimos 3 años, en el puente de la Constitución y la Inmaculada un grupo de alumnos-as de 2º Bachillerato visita Madrid tras los pasos de Ignacio de Loyola, dentro del proyecto de Rutas Ignacianas que comienza en 3º ESO.

A continuación os dejamos su testimonio y algunas fotos del viaje.

Imposible explicar al 100% lo vivido estos cuatro días en Madrid con detalles, sentimientos, y emociones. Pero he aquí un intento de ello.

Nos juntamos en la estación del Norte a las 16:15 después de todo el día de clases. Unos con maletas más grandes y otros con unas más pequeñas, pero todos dispuestos a vivir la misma experiencia. Montamos en el tren con sus complicaciones para encontrar los asientos, pero en cuanto nos sentamos comenzó la aventura. Todos con nuestros libros con la esperanza de adelantar cosas para que no se nos acumulara a la vuelta, fuimos atraídos por la comida más que por los apuntes; con eso de que se movía mucho el tren y que la concentración era nula.

Cinco horas después, llegamos a la estación de Chamartín. Todos estábamos expectantes con lo que iba a venir, pero ya empezamos a tener las primeras sensaciones y emociones allí mismo: ¡Qué frío!

Poniéndonos en camino hacia La Ventilla, pasamos por La Castellana, viendo las torres Kio, y muchos edificios más que no tenían nada que ver con lo que veníamos a vivir, y eso nos chocó bastante.

Finalmente, llegamos al barrio, y en efecto, no nos confundíamos, nuestra experiencia iba a ser muy austera. Conocimos a Higínio, la persona a la que agradecemos enormemente esta oportunidad, y que se ha portado más que estupendamente con nosotros. Desde allí podíamos ver el contraste entre una casa del barrio, comparado con los rascacielos de empresas multinacionales.

Nos llevaron a la casa en la que nos íbamos a quedar durante los 4 días, y la verdad es que nuestras caras lo eran todo menos de alegría e ilusión. A las 11 de la noche, aquello daba miedo, pero de todas formas nos instalamos y nos fuimos a dormir (en el suelo).

El viernes hicimos 2 actividades principales: EntreCulturas y Círculo del silencio. En la primera nos formaron sobre las injusticias que sufre el mundo y lo que podemos cambiar de él, y tres personas nos dieron un testimonio para acercarnos más a la realidad (gracias a Alberto, Luca, Celia y Juan Carlos). Después de comer un bocadillo en la puerta de una iglesia, nos dirigimos a La Ventilla de nuevo para ducharnos antes de bajar al Círculo del Silencio, y también pasamos por Pueblos Unidos a conocer qué era aquello.

Una vez en el centro, metro para arriba y metro para abajo, y entre todo aquel gentío, encontramos un círculo pequeñito de gente con dos pancartas y unas fotos significativas. Allí nos metimos 14 personas, ya que íbamos acompañados por Martín y Maiga. El círculo fue expandiéndose cada vez más, y aunque se escuchaban todo tipo de comentarios, la experiencia fue muy grata.

Después del círculo, fuimos a cenar al Mandela. El Mandela es un restaurante africano, que empezó como un proyecto de uno de los africanos que vivía con Higinio, y la verdad es que va de maravilla. ¿Quién nos diría a nosotros que comeríamos croquetas de cebra y papaya en una experiencia así? ¡Pues son deliciosas!

De allí nos fuimos poco a poco, dando una vuelta por Plaza Mayor, donde nos sorprendió ver todos los soportales llenos de gente metida en cajas para soportar aquella fría noche, que rondaría los 2 grados.

El sábado por la mañana nos fuimos a Alcalá de Henares a conocer la universidad donde estudió Ignacio de Loyola, y el hospital donde vivía. A la vuelta en el tren, propusimos volver andando desde Atocha, o por lo menos visitar algunos de los edificios más significativos de Madrid. Visitamos el Retiro, el Palacio de Congresos, Neptuno, unos músicos muy graciosos, La puerta de Alcalá, y en honor a nuestro querido profesor Miguel Ángel, nos fuimos hasta la RAE para grabar un video informativo de la situación de la Lengua.

Después de aquello, los más atrevidos que querían ver el Bernabéu, anduvieron hasta La Ventilla (1,5h aprox.). Cuando todos estuvimos listos, tuvimos la visita y testimonio de Jaime, un jesuita que se encarga de organizar el dinero de los jesuitas de toda España, y después de aquello, vimos la película “Welcome”.

El domingo, ya nuestro último día completo, tuvimos por la mañana un rato de formación sobre la ley de extranjería, y después nos separamos en tres grupos, ya que un grupo de africanos nos invitó a comer a su casa. Allí pudimos hablar con ellos, entender su realidad y celebrar.

Después de aquello, nos fuimos al centro y tuvimos más o menos una hora libre para experimentar el gentío, hacer alguna compra o incluso visitar familiares.

Para finalizar el día tuvimos un rato de oración y Eucaristía para poner en común y compartir lo vivido, tanto como para recoger lo que había sido una gran experiencia.

Esta experiencia nos ha ayudado a salir de nuestra rutina; a ver, vivir y sentir  cosas que no vemos en nuestro entorno. Salir de nuestra burbuja y mirar con nuestros propios ojos el mundo real, el que nos rodea con realidades duras y cercanas. La experiencia comenzó siendo un misterio, ninguno nos podíamos imaginar que iba a ser tan dura pero a la vez enriquecedora. Pasaban los días y nos íbamos dando cuenta de lo agradecidos que tenemos que estar con todo y surgían ganas de ayudar, acompañar y defender a aquellas personas que luchan por una vida mejor o simplemente por tener los mismos  derechos que nosotros. En definitiva, esta experiencia nos ha ayudado a crecer un poco más como personas.

Podéis ver algunas fotos del viaje aquí(http://bit.ly/RRIIMad14).

 

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